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miércoles, 12 de octubre de 2011

0 Tuits de #USMP11 (Seminario Internacional: Los multimedios, protagonistas en la era digital)



Estuve muy interesado en presenciar las ponencias sobre los multimedios, pero me designaron al de ¡Relaciones Públicas! porque enseño en cuarto ciclo –eso me dijeron–. Imaginarán lo contento que estuve allí. Pero agradezco a los twitteros @cesarmauricio, @corivillegas, @alternotv, @alvarcor, @miguelchumpen, @jimenaynca, @fioflowi, @Dafraro y @plontika, quienes cubrieron el evento vía Twitter. Realmente lo hicieron excelente, informaron lo más relevante de #USMP11.



El Seminario Internacional: Los multimedios, protagonistas en la era digital, realizado el 10, 11 y 12 de octubre en el Hotel Sheraton, tuvo como ponentes a José Ignacio Corbella, master en Periodismo de la Universidad de North Carolina ; Jesús Flores, doctor en Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid; y  Javier Elliot, director del equipo multimedia del Grupo Clarín, Argentina. 


Aquí los Tuits y/o RT de #USMP11: http://storify.com/carlosterrones/tuits-del

jueves, 14 de octubre de 2010

0 Intro del programa Sociedad Freak

Intro del programa Sociedad Freak by cterrones

Inmensas gracias a dos talentosas comunicadoras audiovisuales de la Universidad San Martín de Porres, quienes me dieron una mano con el Intro:

Carol Torres Villachica (Locución y efectos).
Alicia Calvo Vega (Concepto y guion).

Ya se viene el programa!

lunes, 20 de julio de 2009

9 Gracias USMP

Escribo estas líneas muy orgulloso -y con algo de nostalgia, lo reconozco- porque este fue el último ciclo que estaré en la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de San Martín de Porres (USMP).

Ahora mismo recuerdo cada rostro que me ha acompañado durante los cinco años que estuve enseñando en la USMP. Anhelo en mi corazón haber contribuido con unos granitos de arena en la formación de buenos profesionales en la comunicación.

Lo cierto es que la única fortuna que obtuve en la Facultad fue compartir experiencias con destacados colegas, y aun mejores amigos, que honran la carrera; y conocer e incentivar a centenares de jóvenes que realicen sus más anhelados sueños, que estoy seguro pronto se harán realidad.

Siempre recordaré estos últimos ciclos, especialmente a los alumnos del turno mañana de los ciclos 2008-II y el 2009-I. Solo falta pulirlos un poquito para que brillen con luz propia. Hay mucho talento en la San Martín.

Quiero agradecer de una manera muy especial la oportunidad que me dio Silvia Quintero, jefa del área de periodismo escrito, para que integre la plana docente. Todo un privilegio. Además de animarme para que estudie el Master; a la señora Juanita Enciso, mano derecha de la profesora Silvia, saludos especiales y gracias por el cariño mostrado.

A Miguel Patiño, Teresina Muñoz-Nájar y César Asín, excelentes colegas y buenas personas, aprendí mucho de ustedes y siempre contribuyeron con sus consejos, gracias.

A Christian Schunke, César Mauricio, Edgar Cabrera, Carlos Novoa, Carlos Batalla, Alberto Napa, Michael Dancourt, Mariza Zapata, Mariza Cortijo, Inés Flores, Julissa Castro, gracias también. A pesar que no tuvimos demasiadas charlas, siempre estuvo el trato cordial y amigable. A los demás colegas sería interminable nombrarlos, igual gracias a todos.

A Iván Slocovich, Alí Rojas, Richard Méndez, Galo Castillo, Humberto Arnillas, Keyla Sánchez, Flor de María Nolte y Elizabeth Abregú, compañeros de aulas en los dos años de la Maestría y algunos también profesores en la USMP, gracias. Creo que consolidamos una buena amistad. (Hasta ahora nos acordamos de Raúl Vargas de RPP, ustedes ya saben, ja).

Y sobre todas las cosas, gracias Dios por haberme llevado a este lugar donde tanto disfruté.

Sé que es solo un hasta pronto amigos. Ya nos veremos en cualquier circunstancia de la vida y en la “cancha”, que es donde hemos aprendido la grata profesión de periodistas.

1 Un corrector de estilo suelto en las calles


Pablo Zulaica tiene la pinta de un rastafari -o de un loco-, pero es un corrector de estilo español que postea desde México. Al parecer no está tan loco, tiene una milagrosa causa: la buena escritura.

En su blog acentos perdidos ha colgado decenas de fotos de acentos (tildes, especialmente) y letras mal colocadas -con su debida corrección ortográfica- en infinidad de carteles que pululan en las calles del DF. ¡Imagínense tal chambita!

“Telefono”

“Asi” / "Mas"

También en las calles de Perulandia vemos atónitos tantos horrores pintarrajeados en anuncios publicitarios, propaganda electoral, menús de restaurantes, centros de fotocopias y un largo etcétera. Aparecen como hongos, grandes y repulsivos.

Aquí cuelgo unas fotos que me pasaron a mi email:

“Amburguesas” / “Jodot”

“Pensastes”

“Embidia" / “Exita”


“eridas”

Aquí un ejemplito de una prueba que corregí en la USMP (ver Horrografía), este sí que fue abusivo:

A raíz de la iniciativa de Zulaica, surgieron dos propuestas más, una peruana y otra argentina. Incluso en el Facebook le están dando bola, el sábado 1 de agosto se hará una Tildetón.

¿Te animas a corregir y fotografiar los errores más rochosos que has visto?

viernes, 1 de agosto de 2008

4 El loco-mágico-mundo del rating peruano

Ponencia para el curso periodismo televisivo. Maestría de Periodismo, Universidad de San Martín de Porres (USMP).

“Ante todo soy un empresario, y no uso la televisión para fines ideológicos, porque mi único objetivo como empresario es lograr un mayor número posible de audiencia. La esencia de la televisión comercial es la publicidad, su único recurso financiero. Por tanto, tengo que llegar a un público lo más amplio y heterogéneo posible”. (Silvio Berlusconi).

Desde que la televisión a color se volvió presa de innovadores spots y grandes campañas publicitarias, siempre ha estado en el imaginario popular el consabido rating. Dichosa palabra que ha sido utilizada como bandera milagrosa por presentadores televisivos ante la abrumadora respuesta de sus espectadores, también en la mente de los directivos de las agencias publicitarias para insertar nuevos productos de sus empresas-clientes. Mientras tanto, estos últimos años, las empresas de medición han descentralizado su trabajo en las principales ciudades de cada país, descartadas hace varios años por motivos económicos, pero que ahora forman parte importante del conglomerado de audiencias por su despunte comercial.

Sin embargo, mientras más se realizan exhaustivos estudios, las producciones nacionales se desdibujan, con poca creatividad, dejando espacio a lo habitual, lo ligero, lo de todos los días: más espectáculos -casi hasta el hartazgo en la parrilla de programación-, incluso en los espacios informativos y se presentan rasgos de poca rigurosidad en el planteamiento de nuevas propuestas alternativas de televisión.
En Perú la historia no es tan larga

Desde 1996 Ibope Time Perú es la única empresa en el país especializada en la medición de audiencia televisiva, a la par desde el 2001 ofrece el servicio de monitoreo de inversión publicitaria, pilares para las centrales de medios, agencias de publicidad y canales de televisión
[1]. Ibope opera en la región con el sistema people meter, que se ha ido perfeccionado con el tiempo y mide segundo a segundo el encendido y cambio de canal. Y está conformado por una computadora con display alfanumérico, una fuente de poder y una unidad de control remoto que registra a la persona que ve un programa de televisión a una hora determinada.

Algo más que números mágicos

Estos últimos años el progresivo consumo de la televisión por cable, sea de manera formal e informal, y el lanzamiento de nuevos medios alternativos como la televisión online o videoblogs, han hecho que se preste mayor importancia al impacto en otros públicos, exceptuados de medición. Y quizás por ello también las empresas de medición de audiencias (Ibope Time Perú, en nuestro país) han fijado su mirada al concierto nacional, y no solo en las ciudades capitales -donde se concentra el mayor número de habitantes, y por ende, potenciales consumidores-, como lo venían haciendo la última década.
Para Milutzka Bueno
[2] , jefa de atención al cliente de Ibope Time Perú, aparte de Lima, hace más de tres años se está haciendo el esfuerzo por satisfacer las necesidades de sus clientes (centrales de medios y agencias de publicidad), respecto a las mediciones de audiencias televisivas en las seis ciudades más importantes del país.

“Desde el 2005 estamos trabajando con mediciones en Piura, Trujillo, Chiclayo, Arequipa, Cuzco y Huancayo, porque nuestros clientes ven que esas plazas son importantes y les interesa como mercado potencial. En Lima se tiene un total de 480 hogares analizados, donde puede haber desde un people meter hasta diez, dependiendo de cada familia y sus posibilidades en tener televisores. Y en provincias tenemos 300 hogares, siendo en la actualidad, a nivel nacional, un total de 780 hogares registrados a efectos de medición, que conformarían un 56% de la población nacional urbana”.

Además añade que a nivel regional, en 13 países vienen midiendo la participación de audiencias en sus principales provincias, dependiendo la cantidad de su población.

Las auditorías entran a tallar

Por años el Grupo Ibope mantiene el monopolio en la medición de audiencias televisivas en la mayoría de países del continente, por ello, Marcelo Cúneo, presidente del Comité de Usuarios de Audiometría (CUSEA) y director de Andina de Televisión (ATV – Canal 9), propone nuevos métodos para mejorar la calidad en los sistemas de medición de audiencias y consolidar las auditorías.

“Creo que se debe profundizar más en las auditorías, pues debemos hacerlas con mayor frecuencia para optimizar los estándares de calidad. Por ejemplo, la primera auditoría realizada a Ibope Time es un claro ejemplo del avance al que se puede llegar cuando tenemos la voluntad de colaborar por desarrollar este negocio y lo mismo se está dando con CPI. En mi opinión, debemos trabajar por reflejar en la medición de sintonías, las necesidades del interior del país y mejorar cada vez más los niveles de confianza en las mediciones y auditorías”
[3].

¿Todo por el rating?

La televisión estos últimos tiempos ha sido esclava del rating, apresada por anunciadores que dirigían sus miradas en lo chabacano, porque allí se concentraba una cantidad apreciable de audiencia (el caso vergonzoso de Laura Bozzo exime de comentarios). Por ello, pese a la bienvenida tecnología, se ha perdido de vista la dependencia más-espectáculo, más-anunciadores, más-publicidad, pero ¿habrá acaso más calidad en la televisión?
Ya lo decía Amparo Huertas Bailén
[4]: "La historia de la medición es una historia económica; es un reflejo de la mercantilización creciente de la televisión, y responde casi exclusivamente a la necesidad imperiosa del mercado y de la televisión publicitaria de cuantificar sus resultados y establecer un mecanismo estable de fijación de precios".

En concordancia a Huertas, el pensador y sociólogo francés Pierre Bourdieu, exhorta a que los periodistas han perdido su función social con el advenimiento de la televisión comercial. “Los periodistas se muestran fascinados por el medio, ajenos a un análisis crítico de su nuevo papel. La lucha por la audiencia lleva a la banalización, a la búsqueda de valores discursivos que lleguen al mayor número posible de espectadores y eso se consigue con la degradación de los contenidos
[5].

Por ello, Sergio Gaete Martínez
[6] afirma que pese a que a los estudios de sintonía ayudan a las empresas de televisión, las agencias y los auspiciadores a introducir determinados productos a una población específica, no lo es todo. Las estaciones de televisión realizan periódicamente sus propios sondeos, mediante las llamadas telefónicas que reciben por parte de los televidentes ante un programa X.

Es decir, el rating es una ayuda valiosa, pero no es la única vía fiable para asegurar la sintonía. Por eso, se puede concluir que se han dado pasos grandes para augurar “una buena televisión”, pero la tecnología no puede vestir virtudes, al contrario, la desnuda. La esencia misma del periodista, del comunicador (investigar, fiscalizar, educar, entretener) tiene que perdurar. No se puede atropellar al televidente con temas triviales, abundantes crónicas rojas y notas de farándula por doquier; la rigurosidad tiene que primar, de la priorización de mayores y mejores producciones nacionales, con historias vivas, dependerán los productos televisivos acordes a este siglo.

BIBLIOGRAFÍA / FUENTES:

[1] Website Ibope Brasil:
http://www.ibope.com.br/calandraWeb/servlet/CalandraRedirect?temp=5&proj=IBOPEespanol&pub=T&db=caldb&comp=Grupo+IBOPE&docid=0A912F6A347D626C83256EE70060492E

[2] Entrevista realizada a Milutzka Bueno, jefa de atención al cliente de Ibope Time Perú.

[3] Website Ibope Time Perú:
http://www.ibopetime.net/peru/dboletin.asp

[4] Huertas Bailén, Amparo; “La audiencia investigada”; Editorial Gedisa, Barcelona, 2002.

[5] Website Infoamérica:
http://www.infoamerica.org/teoria/bourdieu1.htm

[6] Gaete Martínez, Sergio. “Verificadoras de audiencia: ¿Son confiables los estudios de sintonía?”. Chasqui: Revista Latinoamericana de Comunicación; Nº69; pp. 36-41, Editorial Quipus.

Otras investigaciones en el blog:

- Entrevista al editor del suplemento cultural El Dominical del diario El Comercio, sobre la participación de escritores en el decano estos últimos años.

- ¿Qué habilidad apareció primero: la de comunicar o la de pensar?

- Incursión de la mujer en la sociedad moderna y su labor en el hogar.

viernes, 20 de junio de 2008

3 Editor de El Dominical cree que todavía dan la talla

Entrevista a Alonso Rabí do Carmo, editor del suplemento cultural El Dominical del diario El Comercio, sobre la participación de escritores en el decano estos últimos años. Maestría de Periodismo, Universidad de San Martín de Porres.

Entro al tema con este punto: Se conoce que los editores de El Comercio hacen esfuerzos por mantener las secciones culturales (El Dominical y Luces) bien distribuidas, sin embargo, estos últimos años las políticas del diario están relegando cada vez más el lado cultural, y bueno,
leyendo el blog de Gustavo Faverón como que así lo confirma: "desde la época en que yo era editor (1997-2000), hasta hace poco (quizá aún ahora) una indicación (léase "orden") que los editores del diario recibían del director era que se bajara el nivel intelectual de los artículos". También dice: "Bajar el nivel era una consigna. A mí me consta que Fernando Ampuero tenía que discutir con medio mundo para que no cancelaran mi columna de libros, cuando yo aún no era editor. Y luego lo tuve que hacer yo mismo. Y cosa similar pasaba en El Dominical y Luces". Tiempo atrás también Edgardo Rivera Martínez opinaba en ese sentido, -cuando todavía existía Identidades-: "En este momento el suplemento cultural más importante es Identidades, del Diario Oficial El Peruano, pues el suplemento Dominical, de El Comercio, ha dejado de ser lo que fue".

Tanto a Gustavo Faverón como a Edgardo Rivera los conozco, tengo amistad con ellos y el más profundo respeto por sus opiniones y percepciones. En cuanto al recuerdo de Gustavo, es cierto que hubo una tendencia a "adelgazar" los contenidos, pero eso fue un defecto de muchos medios y no solo en el Perú. Eso se justificaba sobre la base de un prejuicio, el del lector cándido, al que hay que explicárselo todo y allanarle el camino al saber y al conocimiento. De otra parte, tengo la impresión de que en algún momento se confunden los planos del marketing, la información y el entretenimiento (eso fue un experimento simultáneo en muchas partes de la región), pero eso se va superando lentamente. En términos personales y en lo que a mi experiencia en El Dominical respecta, puedo asegurarte que nunca se me ha pedido "bajar" el nivel. De otro lado, en toda historia hay picos y bajadas, ¿no? Es hasta cierto punto natural encontrarse con etapas espléndidas y de pronto con momentos de menor intensidad o calidad en una publicación, siempre hay números, ediciones y periodos mejores que otros. En cuanto a la opinión de Edgardo, encuentro hoy -no en el momento en que la formuló- una paradoja: Si Identidades era el mejor suplemento en su tiempo, ¿por qué se cerró?

¿A qué crees que se debe este descenso -que no hubo en épocas anteriores- tanto en los espacios y el rigor -ambos puntos, a opinión de Faverón y otros periodistas- en las secciones culturales del diario?

Yo no hablaría de un descenso. Creo que las secciones culturales de los diarios tienen un propósito básicamente informativo, pues abordan la cultura como objeto noticioso. Sin embargo se mantienen, en muchos medios, espacios de análisis (crítica de cine, arte o libros) que pueden ser reducidos o cuyo enfoque puede no ser de nuestro agrado, pero están allí. Luces es una sección de cultura y espectáculos, se publica diariamente y eso le da no solo un amplio rango de temas, sino además la posibilidad de planificar sus ediciones con algunos temas-eje, no todos culturales en el sentido puro y duro, naturalmente. Ahora bien, ¿qué esperamos que sea una sección cultural diaria? En mi opinión personal, una sección de carácter noticioso, de carácter informativo, capaz de convivir con la opinión sobre la actualidad cultural. No es lo mismo que puede esperar, ciertamente, un lector de suplemento, que por su naturaleza semanal reclama una lectura más demorada y un tratamiento más a profundidad de los temas que en un comienzo fueron noticia. Déjame graficarlo de esta manera. En el año 2005, al cumplirse los 400 años de la publicación de la primera parte del Quijote, las secciones diarias publicaban cables que daban cuenta de las actividades de esta festividad, anunciaban congresos, entrevistaban a toda una gama de personajes sobre el asunto, pero hacían todo eso con un propósito eminentemente informativo. En cambio, en suplementos tanto locales como regionales, se optaba por publicar artículos un poco más sesudos sobre Cervantes y su mundo, textos que analizaban el Quijote e intentaban explicar sus numerosos aportes a la novela contemporánea. En otras palabras, no se priorizó tanto la coyuntura (la forma en que se celebraron los 400 años) como el análisis de una obra cuyo cuarto centenario era pretexto ideal para abordarla y leerla más en profundidad, más allá de las noticias que produjera. Lo mismo ocurrió con los 40 años de Cien Años de Soledad, tema que dedicamos a un especial completo de El Dominical. Una sección diaria difícilmente hubiera podido hacerlo, no por falta de capacidad, se trata simplemente de la idoneidad del espacio que ocupa y la función que cumple. Acaso esta diferencia provoca la percepción del "bajón" o el "descenso".

¿Quiénes participa(n)ron como colaboradores y/o redactores de planta (escritores) en El Dominical desde enero hasta marzo del 2008?

Primero que nada debo mencionar al equipo permanente de El Dominical, formado básicamente por Diego Otero y Jorge Paredes, ambos periodistas, uno especializado en temas de artes plásticas, otro con un pie muy bien puesto en temas históricos y sociales, además de ellos, está María Teresa Valencia, estudiante de los últimos ciclos de periodismo que ejerce como practicante. A ellos se suma un amplio grupo de colaboradores externos, que paso a enumerar en relación al periodo por el que preguntas: Enrique Sánchez Hernani (poeta, periodista); Antonio Muñoz Monge (periodista, escritor); Lorenzo Osores (artista plástico, escritor); Ricardo Bedoya (periodista, crítico de cine); Luis Andrade (lingûista); Gabriel Icochea Rodríguez (teólogo); Marcel Velásquez Castro (crítico literario y profesor universitario); Jorge Eslava (escritor y profesor universitario); José Castro Urioste (crítico literario y profesor universitario, radica en EE.UU.); Carmen Ollé (poeta); Ana María Gazzolo (poeta); Enrique Planas (escritor, periodista); Renato Cisneros (poeta, periodista); Fernando Ampuero (escritor, periodista); Enrique Hulerig (poeta, periodista); Ramiro Escobar (periodista); Peter Elmore (crítico literario, escritor y profesor universitario, radicado en EE.UU.); Carlos de la Puente (filósofo); Moisés Sánchez Franco (crítico literario y profesor universitario); Nelly Luna (periodista); Jorge Moreno Matos (historiador); Álvaro Lasso (editor); Mariella Checa (periodista); Joel Calero (cineasta, profesor universitario); José Carlos Yrigoyen (poeta); Martín Paredes Oporto (periodista); Javier Martínez (diseñador gráfico); Jimena Ugaz (profesora universitaria, radicada en EE.UU.); Santiago Soberón (crítico teatral); Guillermo Niño de Guzmán (escritor); Carlos Batalla (crítico literario); Francisco Melgar (periodista); José Carlos Cabrejo (crítico de cine); Carlos López Degregori (poeta, profesor universitario); Alonso Cueto (escritor, ex editor de El Dominical); José Miguel Oviedo (crítico literario, radicado en EE.UU.); Mario Vargas Llosa (escritor); Julio Ortega (crítico literario, profesor universitario, radicado en EE. UU.); Fernando Iwasaki (escritor, radicado en España).

Asimismo, a tu opinión, ¿Qué nuevos aportes -literaria y lingüísticamente hablando- les brindan los escritores a la redacción del diario o al suplemento?

Primero que nada algo importantísimo: buena prosa. En segundo lugar, la capacidad de ver más allá de las coyunturas y de escribir textos que te dejan reflexionando en cosas en las que generalmente las noticias no se detienen. Los escritores son una necesidad en cualquier redacción y eso se puede comprobar echando una mirada no solo a algunas redacciones limeñas, sino también a las del mundo entero. Me atrevería a decir que no existe periódico en el mundo en el que no labore, al menos, un escritor.

Otras investigaciones en el blog:

- ¿Qué habilidad apareció primero: la de comunicar o la de pensar?

- Incursión de la mujer en la sociedad moderna y su labor en el hogar

jueves, 14 de junio de 2007

2 ¿Hipocondría masculina?

En la noche, ya en la universidad y antes de empezar el taller, mi colega de periodismo de investigación esgrime unas detonadoras aseveraciones que minaron mi orgullo: “Los hombres de todo se quejan, son hipocondríacos”, decía, mientras deslizo una tímida sonrisa acomodándome la chalina y con una mano sostengo el café y con la otra las pastillas. Pero creo que -salvo el concepto errado- valgan verdades, el porcentaje de aproximación en el fondo es acertado por los "síntomas".

Hipocondríaco, ¿yo?

Armado de pastillas antigripales, antivirales y todo lo que termine en ales en los bolsillos, un vaso de café bien caliente, medio rollo de papel higiénico (para contener el destilar de los mililitros de líquido acuoso); y sobre todo, premunido del cuidado de mi generosa madre -nunca más importante en aquellos aciagos [1] días de resfrío- tuve que padecer casi dos días la terrible gripe, casi aviar y enfilar a la rutina diaria.

Un estudio
argumenta que la hipocondría [2] es la “preocupación y miedo a tener, o la convicción de padecer, una enfermedad grave a partir de la interpretación personal de síntomas somáticos, (en donde) la preocupación persiste a pesar de las exploraciones y explicaciones médicas”. El psicoanálisis la ubica dentro de un posicionamiento estructural al modo de la psicosis. Psicoactiva lo llama “enfermo imaginario” y sobre todo hace hincapié en la actitud del individuo ante la enfermedad.

Casos y "casos"

Propongo que no seamos tan dramáticos -contrariamente al concepto señalado como un trastorno mental-, al contrario, franqueémonos, nos gusta que nos mimen. Añoramos marmotear en la cama hasta tarde a expensas de nuestro jefe. Soñamos dormir en el "sobre" arropados hasta el cuello. Y nos desespera ver, cada vez que echamos una miradita al salir del dormitorio, restos de papel magullados y regados cual popcorn en un cine. Allí demuestran su amor y ayuda las reinas del hogar.

Es realmente satisfactorio que estimulen a nuestro niño interior que llevamos dentro atendiéndonos con el caldito de pollo, el tecito caliente con limón y el tierno “abrígate que hace frío, no te vayas a resfriar más”. Sí que nos gusta pues, sin embargo, no se puede asociar este “cariño peruano” a trastorno alguno. Dista kilómetros de distancia.

Ahora bien, siempre hay una “oveja negra” en toda historia. Un tío paterno si se lleva de lejos las palmas en la mención de hipocondríaco: se lava las manos hasta por un “por si acaso”. Antes de cada comida enrumba al lavadero o baño y prácticamente exprime sus manos con jabón y/o detergente (lo he visto) y encima –esto si es risible- quiere, exige, que todos lo hagan. El colmo. Esas 48 horas de afección viral-emocional me convierten en un bebe de pecho en comparación a un hipocondríaco.

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[1] En aquellos días tratamos de dormir a nuestras anchas con la confianza del cobijo materno porque los segundos, minutos y horas se vuelven -como dice el diccionario de la Real Academia- infaustos e infelices.

[2] La RAE define a la hipocondría como la afección caracterizada por una gran sensibilidad del sistema nervioso con tristeza habitual, preocupación constante y angustiosa por la salud. WordReference.com apoya este concepto, añadiéndole una hipersensibilidad, aprensivo, maniático, melancólico, pesimista, sombrío, triste. Interesante sólo las dos primeras acepciones.

 

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